proceso de paz
Los delegados del Gobierno con el presidente y las FARC
con su dirección ampliada. Hubo reparos. Algunos en la guerrilla
creyeron que sus delegados habían cedido demasiado. Los puntos
de la agenda eran lo que han llamado algunos analistas
muy “acotados” y temas como el modelo económico brillaban
por su ausencia.
La contradicción se resolvió dentro de las filas guerrilleras con la idea de
La contradicción se resolvió dentro de las filas guerrilleras con la idea de
que el preámbulo del acuerdo era muy amplio y permitía hablar de
todo lo que no estaba en los seis puntos pactados. Ese fue
el principal motivo de discordia cuando se hicieron públicos los
diálogos: las FARC consideraban vinculante el preámbulo y
el Gobierno no. Y ha sido parte de una constante contradicción
en las retóricas de ambas delegaciones.
A pesar de que hubo episodios tensos y crisis, en la fase exploratoria
se construyó una confianza que nunca se ha logrado replicar en la
fase pública ni transferir a las nuevas delegaciones
La realidad es que la Mesa necesita tiempo para diseñar los
acuerdos y hacerlo bien. Y que las tensiones políticas del
país han interferido en el proceso mismo. Tres años después,
el tiempo sigue siendo una de las presiones fuertes sobre el proceso.
Pero ya pocos dudan de que se llegue a un acuerdo.
La pregunta es si
el acuerdo que se logre será aceptable y tendrá la calidad suficiente para
cambiar algo en un país con tantos problemas.
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